Como hemos dicho en notas anteriores, la IE es una disciplina ecléctica que se nutre de varias fuentes (neurociencias, psicología positiva, PNL, entre otras) para formar un conjunto coherente y de probada efectividad, de lecturas, técnicas, ejercicios y tests. Dentro de este marco, toda técnica o teoría que funcione para lograr el equilibrio emocional, es bienvenida. Si consideramos  que ciertas prácticas serán convenientes para unos y no para otros (no todos tienen afinidad, por ejemplo, con ciertos ejercicios intelectuales, o con ciertos trabajos grupales en los que se trabaja con el cuerpo), mientras más herramientas poseamos para hacer frente a las problemáticas de las distintas personas, mejor será.

Una de las técnicas más utilizadas para fortalecer la estabilidad emocional y potenciar los estados de ánimo positivos es la meditación. Daniel Goleman, referente indiscutido de la IE, ha estudiado desde hace varios años  la relación entre la IE y la meditación, fruto de lo cual ha publicado el libro: Emociones destructivas, con la participación del Dalai Lama, varios científicos y expertos en meditación.

También hay una técnica de entrenamiento mental que es una forma de  la meditación, y que, combinada con otras técnicas de IE, forma un programa de entrenamiento para las habilidades emocionales que se está aplicando con mucho éxito en una de las más importantes empresas de la actualidad: Google. Nos referimos a la práctica de la atención plena, o mindfulness. Algunos de los referentes más destacados de ésta disciplina son: Jon Kabat-Zinn, fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y del Centro para la Atención Plena, y el reconocido médico y profesor clínico de psiquiatría Daniel J. Siegel, quien en su libro “Mindfulness y psicoterapia” expone técnicas prácticas que permiten que los psicoterapeutas centren sus energías en lograr una buena salud mental para sí mismos y para sus clientes.  También el maestro zen nacido en Vietnam, Thich Nhat Hanh, tiene varios textos sobre este tema, uno de los cuales nos enseña a integrar esta práctica a la alimentación, el ejercicio y a todas las facetas de nuestra vida diaria.

Según los expertos, el entrenamiento de la atención plena es la base de todas las habilidades cognitivas y emocionales superiores. Por lo tanto, cualquier programa de desarrollo de la inteligencia emocional debería comenzar por aquí, para crear una mente tranquila y clara al mismo tiempo. Estas cualidades mentales conforman los cimientos de la I.E. La tranquilidad y claridad resultantes hará que nos veamos a nosotros mismos con objetividad, y podamos tener la capacidad de examinar nuestras ideas y emociones “desde afuera”, sin dejarnos arrastrar por las emociones improductivas, sin identificarnos con ellas. Estas cualidades están también asociadas con la llamada “flexibilidad en la respuesta”, que es la capacidad de hacer una pausa antes de actuar.  Esta capacidad fundamental para demorar los impulsos es, a su vez, la base fundamental de la autorregulación emocional. Como dijo Viktor Frankl: “entre estímulo y la respuesta hay un espacio. En este espacio reside nuestra libertad y nuestra capacidad de escoger una respuesta. Y en nuestra respuesta residen nuestro crecimiento y nuestra felicidad.” Lo que hace una mente calmada y clara es ampliar ese espacio.

DIFERENCIAS ENTRE MIDNFULNESS Y OTRA FORMAS DE MEDITACIÓN

Hay dos modalidades fundamentales diferentes de meditación: la concentrativa y la introspectiva. El mindfulness es una forma de meditación introspectiva que presta una atención completa al cuerpo y a la mente en el momento presente sin tratar de cambiar ni manipular la experiencia. Su objetivo consiste simplemente en observar la naturaleza cambiante de lo que sucede en nuestro cuerpo (imágenes, sonidos, olores, gustos y sensaciones) y en nuestra mente. En este sentido, la práctica del mindfulness va poniendo gradualmente de relieve las causas del sufrimiento y el camino que conduce a la libertad. En el caso de la meditación concentrativa, por el contrario, la atención está puesta en un concepto, una imagen o un mantra. La sensación de sosiego es uno de los beneficios que se derivan de prestar una atención unidireccional a la mente que acaba absorbiéndose en el objeto de meditación en que se concentra. El rasgo distintivo es que, en el caso de la meditación concentrativa, uno se funde con el objeto o foco de atención, lo que lleva a una mayor absorción. En el caso de la atención plena, por el contrario, uno empieza a advertir la naturaleza cambiante del cuerpo y de la mente y los problemas generados por el deseo, el rechazo y la cárcel autolimitadora en la que acaba convirtiéndose el modo en que nos definimos; lo que no sólo profundiza nuestra comprensión de los factores que alientan el estrés y el sufrimiento, sino que nos proporciona también un mayor equilibrio y paz.

Una manera fácil de practicar un poco de atención plena consiste sencillamente en concentrarse en la respiración con delicadeza y consistencia durante dos minutos. Empezamos fijándonos en que estamos respirando y luego pasamos a prestar atención al proceso de la respiración en sí. Y cada vez que nuestra mente se despista, la devolvemos a donde debe estar con delicadeza.

El mindfulnes entonces, consiste en ser plenamente conscientes de lo que ocurre en el momento presente, sin flitros ni prejuicios de ningún tipo, algo que puede aplicarse a cualquier situación. Dicho en otras palabras, consiste en el cultivo de la conciencia de la mente y el cuerpo para aprender a vivir aquí y ahora.

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